viernes, 28 de febrero de 2014

¿Por qué nuestras series no son así?

Omar Little en The Wire (imagen Wikipedia)
Ya me he quejado de la contraprogramación y la inseguridad que aporta a la hora de seguir una serie de televisión en nuestro país. A pesar de todo, si analizamos el panorama, no es tan malo como parece. Hay productos de gran calidad cuando un canal apuesta realmente por ellos. Cuéntame como pasó fue una gran serie -hablo en pasado, sí-, igual que Águila Roja, La Señora o Gran Reserva. Hoy, Los Misterios de Laura están a punto de ser adaptados en Estados Unidos. Incluso Amar en Tiempos Revueltos (hoy, Amar es para siempre en Antena 3) ha sido un clásico en su tipo. La segunda edad de oro de TVE llegó a su punto máximo cuando ya no dependía de la publicidad para determinar el éxito de un producto. Por desgracia pronto llegaron la crisis, los recortes y la política. ¿Cuál fue el éxito de estas series? Buenos guionistas con un guión más o menos cerrado, buenos actores y estabilidad en la parrilla para fidelizar a la audiencia. Pero, sobre todo, ejecutivos pendientes de la calidad y no del beneficio. En otros tiempos, cuando TVE no tenía competencia, hubo una primera edad de oro en la que el cine de calidad de la época, tenía su reflejo en algunas series fabulosas como el clásico Verano AzulCurro Jiménez o más adelante, Makinavaja (en los '90 la calidad se pasó a La2).
En la televisión privada ha habido también grandes éxitos de producción, sobre todo en el ámbito de la comedia. Los ladrones van a la oficina alcanzó diez temporadas, con capítulos sensacionales, dignos de su reparto. Otras como Historias de la puta mili, cerraron un ciclo en la vida de los jóvenes españoles -yo soy la primera generación legalmente sin mili. Y clásicos como 7 Vidas nos dejaban pendientes de la televisión por la noche. Parece que la comedia era lo único que se vendía bien. Incluso supuestos dramas como Médico de Familia, eran comedia en el fondo. Entonces llegaron los años 2000, con clásicos como Los Serrano y su final, que copió hasta Lost. No digo que fuera una buena serie, pero si fue una apuesta de Telecinco por un formato familiar. Ahí es donde la cagamos. El formato familiar no genera calidad en la mayoría de los casos. Genera simplicidad, pasteleo. Si nos íbamos a la comedia, Aquí no hay quien viva te hacía reventar a reír. Aún hoy, su secuela La que se avecina te saca una risa aunque no quieras. Aída perpetuó la esencia de 7 Vidas. Y de repente irrumpieron los Chanantes con su humor absurdo. Paro, porque tampoco quiero ser injusto y dejarme alguna por intentar ser exhaustivo.
En España sólo tenemos una plataforma de pago, Canal + y muy pocas producciones de otros canales asociados. Es curioso que apenas haya fomentado grandes producciones, hasta que en 2011 creó Crematorio, tratando de seguir la estela del éxito que estaban teniendo de nuevo las series de cable americanas. En el olvido ha quedado, por ejemplo, ¿Qué fue de Jorge Sanz? Pero más curioso aún es que mi principal recomendación sea Malviviendo, una serie producida por su creador, sin el apoyo de ninguna plataforma y colgada directamente en YouTube.


El caso es que a pesar de la larga lista de series buenas que podemos hacer, es difícil encontrar una que puedas realmente comparar con The Wire, por ejemplo. O si vamos a los orígenes, con OZ, la primera producción de HBO. ¿Os imagináis una serie española en la que salieran hombres desnudos haciendo guarrerídas sesuares? Yo no. La edad de oro de las series nace con OZ, de HBO. A mi, personalmente no me gusta, pero por una vez la televisión se podía permitir dejar las series con moralina y mostrar un poco de cruda ¿realidad? No sé si lo que muestra OZ es real, pero en una cárcel hay drogas, hay sexo y hay violencia. 
HBO abría la veda y Showtime, que hasta entonces iba en la línea de las cadenas en abierto, pronto se sumó. Cinemax y Starz -sus respectivas segundas cadenas- han comenzado también ahora a lanzar sus propias producciones y los canales de siempre no tuvieron más remedio que seguirles. Encima llegó AMC y subió la apuesta -y miedo me da lo que traiga Netflix, para bien. ¿Qué había en la televisión hasta entonces? Exactamente lo mismo que en España. Comedia y Drama light. Pero no nos engañemos, los productos de calidad en la televisión en abierto son principalmente comedias. El resto termina fracasando por falta de ambición. Sólo se salvan de la quema los clásicos del género «policiaco» -1 capítulo, 1 trama- con buenos actores y una factura decente, que se han repetido tanto que ya no llaman la atención. Se han dejado guiar excesivamente por gurús como Jerry Bruckheimer, o J.J. Abrahms tras el éxito de Lost. Fox siempre arriesgó un poco más y eso le ha servido para quedarse en la parrilla con algunas series de buena factura, pero buena, rara vez excelente. Por eso se dice que la edad de oro de las series es la edad de oro de HBO, o como mucho de la televisión por cable.
En este fenómeno hay otro factor muy importante, que tiene que ver con las mismas producciones. Mientras las cadenas en abierto habían tirado de lo de siempre, en las cadenas de cable se estaban comenzando a implicar dos generaciones de profesionales: los nuevos y los que venían consagrados del cine. Esta mezcla de experiencia y frescura ayudó a innovar en los formatos, a reciclar estrellas y a encumbrar valores. el cine independiente se apropió de la televisión en un formato en boga que les permitía estirar historias, experimentar y, sobre todo, triunfar ante un gran público con grandes presupuestos. 
Datos curiosos para el prime-time estadounidense (de The Nielsen Company 2010):

          Abierto/Públicas      Cable/Otros
1985:         57,1%                   7,6%
1998:         40,5%                  28,3%
2009:         27,7%                    46%

Me gustaría saber cómo está hoy... porque esto empezó por los deportes, pero la verdadera fiebre de las series tiene lugar a partir de 2005. Hay que tener en cuenta que en ese casi 28% estamos hablando de ABC, NBC, CBS y Fox, entre otros. Y que, a pesar de todo, un gran número de seguidores de las series de cable, no está abonado. A mi estos datos me parecen significativos.
En cualquier caso, y volviendo al análisis original, tenemos que buscar las razones de todo esto desde tres puntos de vista:
  • Espectadores: El espectador quiere desconectar de la realidad, sobre todo ante la crisis. Por eso necesita ficciones ambientadas en otros periodos, o con una fuerte carga crítica. Por eso precisamente triunfaron Los Simpsons o lo hacen ahora las creaciones de MacFarlane. Por eso a mi madre le gusta MYHYV. Por eso hay más sexo y violencia en los canales de pago. O nos reímos, o nos ponemos cachondos en el sentido más primario de la expresión, o nos cagamos en todo. No hay punto medio. Los súper héroes no están de moda por culpa de Robert Downey Jr. o de la compra de Marvel por Disney. Es una cuestión sociológica. 
  • Canales: Hay competencia. En España llevamos cuatro días con la TDT y el Satélite nunca fue especialmente importante. El cable funciona desde hace relativamente poco tiempo, pero con franquicias extranjeras. Toda la producción se concentra en los canales generalistas y ahí no hay aún dinero ni interés. Puede que el problema sea que la edad de oro nos ha llegado con la crisis. Nadie arriesga. Es preferible asegurarse tres o cuatro millones de espectadores a hacer una obra maestra que sólo vea un millón de personas.
  • Mercado: El día 9 hay un acto por la cultura. Cultura pisoteada en nuestro país día tras día. El teatro se hunde cada día más y el cine no levanta cabeza, con o sin subvenciones. ¿Cómo se va a traspasar algo a la televisión? Porque cuando hablo de mercado no me refiero a la cultura, sino a los profesionales con salida en el sector. Técnicos, escritores, directores, actores, maquilladores, etc. Tenemos una industria muy potente encorsetada por el mercado. 
En conclusión, si mañana algún ejecutivo español tuviera el coraje de producir una serie de calidad y mantenerla en parrilla sin importar las audiencias, España podría producir sin problemas series de tanta o más calidad que HBO. Tenemos los ingredientes, sólo nos faltan la cocina y el dinero -aunque este es secundario. Ahora bien, y esto ya lo analizaré en otro post. ¿Cómo medimos la calidad? Hay series que sólo podemos contar por temporadas.

EPÍLOGO: Meanwhile in the UK...

Nos olvidamos de que el mundo de las series no se reduce a Hollywood. Todo el mundo produce series, y algunos países están sacando productos de gran calidad. Cuando digo todo el mundo, lo digo de verdad... ¿Cuál es el problema? Que aquí sólo nos llega lo que pasa por Hollywood, las telenovelas sudamericanas y alguna producción europea. Prueba de la calidad de las series de otros países es que todos los años se adapta, con mayor o menor acierto, alguna producción. En películas policiacas, Alarm für Cobra 11 (Alerta Cobra) se mea en sus homólogas americanas, casi tanto como Der leztze Bulle (El último poli duro). Comisario Montalbano o la versión italiana de Rex, son otros ejemplos de gran calidad en el género. No diré nada de las series nórdicas que se están adaptando hasta la saciedad. Hace dos semanas se ha estrenado Babylon en la BBC bajo la dirección de Danny Boyle y no soy capaz de encontrarla. 
Y el caso es que con la BBC hemos topado. Si en el resto de Europa se hacen cosas interesantes, no digo nada en el Reino Unido. Supongo que poco a poco iré comentando algunas series. Ya recomendé The Wrong Mans el otro día, ahora de repente todo el mundo sabía que House of Cards era una serie británica de los '90, pero es que, hasta The Office empieza allí. Luther corona a Idris Elba, Black Mirror nos ha dejado con la boca abierta y así sucesivamente.
Creo que en la entrada he podido explicar por qué nuestras series no son como las de HBO, y el caso británico nos ayuda a entenderlo. La productora de BBC tiene presupuesto, actores y una larga trayectoria de calidad. La televisión británica ha permitido arriesgar incluso con programas de éxito relacionados con la arqueología, porque la televisión pública no dependía de las audiencias -ni se tenia que preocupar de ellas- y fue la competencia quien tuvo que ir tras ella.
El mercado es el que nos da buenos o malos productos, dependiendo de lo que consuma la gente. Aquí las Mamachicho hicieron mucho daño, pero la escalada de Salvados es un ejemplo de cómo la sociedad modifica sus gustos dependiendo del contexto. Algún día se darán las circunstancias para que aquí podamos producir de nuevo series buenas. Como ya lo hemos hecho. Es más, los últimos dos años Atresmedia está apostando fuerte con algunas producciones que se acercan a lo que podemos esperar como bueno. Sólo falta una que cierre el círculo... hasta ahora sólo hay pequeños destellos. Pero es cuestión de tiempo.


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